Como americanos, todos deberíamos estar  indignados por la desvergonzada politización de los Dreamers. Es malo para los 800.000 individuos afectados por este cambio, sus familias, y nuestro país.

Comencemos con los 800.000 individuos. Como CEO de una compañía que presta servicio a inmigrantes, tengo el honor de interactuar con las comunidades afectadas por la DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia). Los inmigrantes americanos son héroes, hacen enormes sacrificios para brindarles una mejor vida a sus seres queridos en su lugar de origen. Puedes ver algunas de sus impresionantes historias aquí. La presión que los hijos de inmigrantes sienten para justificar el sacrificio de sus padres de dejar todo lo que aman y conocen por una mejor oportunidad, es algo que muchos americanos nunca comprenderán.

Estados Unidos debería apoyar a estos soñadores, no obstaculizarlos.

Además de las implicaciones humanas, revertir la DACA también tiene un impacto negativo en Estados Unidos. La carta abierta de FWD.us señaló que la economía de EE.UU. perdería $460.300 millones de PBI y $24.600 millones en seguridad social y contribuciones impositivas a Medicare.

La realidad es que atraer y dar la bienvenida a inmigrantes siempre ha sido y continuará siendo una de las ventajas más competitivas de Estados Unidos. Somos una nación creada en gran medida por inmigrantes. Los inmigrantes no están tomando los empleos, están creándolos, pagando impuestos y ayudando a generar una mayor ‘torta’ económica para todos. Acciones como el freno a la DACA resultan en que los inmigrantes dejen Estados Unidos y que consideran seriamente otros países antes que el nuestro, resultando  en menos empleos, menor crecimiento económico y una economía en declive.

Le debemos a nuestro país darles a los Dreamers un respiro. Mejoremos las experiencias de individuos como Lázaro Carrion, que he compartido anteriormente. Su historia es ardua, gran parte de su vida estuvo marcada por el espectro de la deportación, luego de haber sido llevado a Estados Unidos por sus padres como un niño indocumentado. Más tarde ganó una beca escolar completa para una universidad en el Estado de Washington. Luego de graduarse, dejó Estados Unidos por voluntad propia y regresó a México por cuatro años para obtener el estatus inmigratorio adecuado en los EE.UU.. Finalmente obtuvo la ciudadanía hace un año y ahora es gerente de mercadotecnia en Remitly. Si bien este es un final inspirador, el hecho de que Lázaro tenga que haber pasado por esta dura experiencia, incluso retornando a México, era innecesario y obstruyó sus metas de vida y contribuciones a nuestra economía.

Las políticas acertadas, estímulos y oportunidades para inmigrantes en EE.UU. ayudarán a la economía de Estados Unidos y a la competitividad global. Cualquier otra cosa detendrá o revertirá el progreso que hemos hecho como nación.

En inglés: Let the DREAMers Dream

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