Ya sea que te estés preparando para mudarte, ayudar a tu familia o comprar una casa, ahorrar dinero es muy importante. Probablemente sabes que debes tener un presupuesto, pero puede que no sepas cómo hacerlo.

En Remitly, nos comprometemos a asegurarnos de que nuestros clientes tengan la información que necesitan para manejar sus finanzas. Por eso hemos creado esta guía.

¿Por qué hacer un presupuesto?

Si hacer un presupuesto mensual no te parece divertido, no estás solo. En los Estados Unidos, aproximadamente seis de cada diez personas no mantienen un presupuesto mensual, según una encuesta de la Fundación Nacional de Asesoramiento Crediticio.

Hay muchas razones para crear un presupuesto, como por ejemplo:

Tener un presupuesto puede ser una de tus herramientas más valiosas para hacer que tu dinero vaya más lejos. Es la clave para ser inteligente y eficiente con tu dinero.

Por qué un presupuesto doméstico te ayudará a largo plazo

Un presupuesto es la herramienta de planificación financiera más básica que existe. Y aunque puede llevar tiempo entender cómo crear un presupuesto que funcione para ti, puede proporcionarte una base sólida para el éxito y la estabilidad financiera.

Cuando tienes grandes planes que requieren dinero, un presupuesto bien hecho puede ayudar. He aquí por qué:

  • Te permite entender a dónde va tu dinero cada mes.
  • Tienes más control sobre cómo gastas tu dinero, en lugar de dejarlo a merced del azar y los impulsos.
  • Puede ayudarte a establecer objetivos, seguir tu progreso y ver los resultados.
  • Aprenderás a vivir dentro de tus posibilidades mientras trabajas para alcanzar las metas financieras que son importantes para ti.
  • Te permite alinear tus hábitos de gasto con tus prioridades.

Todo eso suena muy bien, pero empezar no siempre es fácil.

Cómo hacer un presupuesto en cuatro pasos

Para empezar, resta tus gastos de tus ingresos y asegúrate de que la diferencia no sea negativa. Puedes crear un presupuesto en cuatro pasos fáciles:

1. Determina tus ingresos 

Este paso será fácil si tus ingresos no fluctúan cada mes. Sin embargo, si trabajas por cuenta propia o tus horas pueden variar, toma el promedio de los últimos tres a seis meses para tener una idea de lo que puedes esperar ganar en el futuro.

2. Calcula sus gastos mensuales

Echa un vistazo a tus gastos del último mes y asígnales diferentes categorías. Utiliza tantas categorías como sea posible para darte una idea de cómo gastas tu dinero. Siempre puedes consolidar otras después para simplificar las cosas. Las categorías pueden ser cosas como el alquiler, los comestibles, los gastos médicos y más. Puedes encontrar algunas categorías de presupuesto recomendadas aquí.

Además, asegúrate de agregar cualquier gasto recurrente que no ocurra todos los meses, como una membresía anual o primas de seguro semestrales. Divide esos gastos, para que sepas cuánto te cuestan cada mes.

Finalmente, incluye tus metas de ahorro mensuales y los pagos de deudas extras, si corresponde.

3. Crea tu primer presupuesto mensual

Suma todos tus gastos del último mes y réstalos de tu ingreso mensual. Puedes hacerlo en papel, con una hoja de presupuesto o una calculadora de presupuesto en línea. ¡Felicidades! Has creado tu primer presupuesto mensual.

Si la diferencia es negativa, tendrás que ajustar algunas cosas para asegurarte de que estás viviendo dentro de tus posibilidades.

Pero si todavía te sobra algo de dinero, puedes elegir a qué lo destinas. Antes de que decidas gastarlo, considera la posibilidad de destinarlo a ahorros o a pagar deudas.

4. Lleva un registro de tus gastos

Crear un presupuesto no te servirá de nada si no lo sigues. A medida que avanzas en el mes, tómate tiempo al menos una vez a la semana para sumar tus gastos y asegurarte de que vas por buen camino con tu presupuesto.

Mientras calculas tu presupuesto, considera si necesitas hacer ajustes. Si es  mitad de mes, por ejemplo, y ya gastaste $300 de tu presupuesto de $400 destinado para alimentos, tu presupuesto fue demasiado conservador o estás gastando más de la cuenta.

Sé honesto contigo mismo sobre cuál es, y luego haz un ajuste para asegurarte de no excederte en tu presupuesto general del mes. Eso puede significar tomar dinero de otra categoría o reducir tus ahorros o pagos de deudas extras para el mes.

Cuatro métodos útiles para crear un presupuesto

Crear un presupuesto por ti mismo puede ser desalentador, pero lo último que quieres es empezar uno y luego detenerte después de unos meses. La clave para crear un presupuesto que no abandones es encontrar lo que funciona mejor para ti.

Hay varios métodos de presupuesto diferentes. Mientras que algunos requieren mucha planificación y seguimiento, otros se centran más en las tendencias generales de gastos y no ocupan tanto tiempo.

Al considerar cada método de presupuesto familiar, considera tus preferencias y elige el que mejor te ayude a lograr tus objetivos sin complicarte demasiado la vida.

Presupuesto de base cero

Con este método, el objetivo es que tus gastos mensuales sean exactamente iguales a tus ingresos mensuales. En otras palabras, estás decidiendo exactamente cómo se gasta cada dólar que ganas.

Para optimizar un presupuesto de base cero, es mejor incluir tus metas mensuales de ahorros y deudas. Este enfoque es genial para las personas que quieren desarrollar disciplina con sus gastos y les gusta la idea de saber exactamente a dónde va su dinero.

Sin embargo, si terminas gastando de más en un área, no hay ningún amortiguador. Esto significa que tendrás que tomar dinero de otra categoría de gastos para compensarlo. También es una buena idea mantener unos pocos cientos de dólares extra en tu cuenta corriente en caso de que te pases del presupuesto y no puedas compensarlo.

Presupuesto del sistema de sobres

Este método, popularizado por Dave Ramsey, favorece el uso de dinero en efectivo en lugar de una tarjeta de débito o crédito para todos tus gastos. Con este enfoque, determinarás cuánto vas a gastar en cada categoría, como comestibles, alquiler, servicios públicos y más.

A continuación, irás al banco y retirarás suficiente dinero en efectivo para cubrir todos tus gastos del mes (también puedes hacerlo cada semana o quincena) y lo dividirás entre los sobres designados para cada categoría.

Al igual que en el presupuesto cero, la idea es mantenerte dentro del limite que se presupuestó para una sola categoría. Si te quedas sin dinero de un sobre, tomas un poco de otro sobre en lugar de ir al banco para conseguir más.

Debido a que hay muchos factores a tomar en cuenta con este método , no es la mejor opción para la gente que no quiere tratar con ese tipo de organización complicada. Tampoco es una buena opción para la gente que prefiere ganar recompensas con el uso de sus tarjetas de crédito.

Pero si te gusta la idea de usar dinero en efectivo y quieres desarrollar la disciplina necesaria para usar este método, vale la pena considerarlo.

Presupuesto 50/30/20

El método de 50/30/20 asigna todos tus gastos a una de tres categorías: necesidades, deseos y metas financieras. La idea es que el 50% de tus gastos mensuales deben ir hacia tus necesidades básicas, el 30% hacia tu estilo de vida, y el 20% hacia el ahorro y el pago de la deuda.

El enfoque es mucho más simple que el presupuesto de base cero, y podría ser una buena opción para alguien que quiere hacer un presupuesto pero no quiere sentirse demasiado restringido.

Sin embargo, evita tomar las proporciones de 50/30/20 al pie de la letra. Si tienes un gran préstamo estudiantil u otros pagos de deuda o tienes grandes metas de ahorro, puede valer la pena usar el 50/20/30 o el 50/15/35 como proporciones. Lo bueno es que puedes elegir.

Método «pay yourself first»

El método «pay yourself first«, algo así como pagarte a ti mismo en español, es el más simple de todos. La idea es sumar los gastos necesarios, como el alquiler, servicios públicos y pagos de deudas, y añadir ahorros y pagos de deudas adicionales.

Una vez que apartas tus gastos, puedes hacer lo que quieras con la porción restante. No hay necesidad de hacer un seguimiento de tus gastos resulares; sólo tiene que asegurarte de no sobregirar tu cuenta corriente. Una forma de evitar esto es sacar parte de la porción restante del banco como dinero en efectivo, y sólo usarla para tus gastos adicionales.

Siempre es una buena idea «pagarte a ti mismo», pero este enfoque lo convierte en una prioridad. Es una buena opción para las personas que luchan por ahorrar cada mes pero no quieren un programa complejo.

Consejos para mantenerse enfocado

Si temes que no puedas ajustarte a un presupuesto o sientes que será demasiado trabajo, aquí tiene algunas herramientas y consejos para ayudarle a aumentar su confianza.

Olvídate del lápiz y papel

Aunque seas de vieja escuela y prefieras usar lápiz y el papel, escribir tu presupuesto y hacer el seguimiento de tus gastos a mano puede llevarte mucho tiempo.

Como mínimo, considera la posibilidad de utilizar una hoja de cálculo como herramienta de seguimiento del presupuesto mensual. Si no eres experto en hojas de cálculo, prueba una plantilla de presupuesto mensual para ayudarte con las fórmulas y los cálculos.

Utiliza una aplicación de presupuesto

Las aplicaciones de presupuesto como Mint, You Need a Budget y PocketGuard están diseñadas para hacer mucho trabajo por ti. Por ejemplo, algunas te permiten conectar todas tus cuentas bancarias y de tarjetas de crédito, e importarán tus transacciones a un solo lugar. De esta manera, no tienes que entrar en cada una de tus cuentas para controlar tus gastos.

También pueden proporcionarte una plantilla básica de presupuesto doméstico que puedes personalizar en función de tu situación financiera particular.

Mientras que algunas aplicaciones de presupuesto son gratuitas, otras cobran por su servicio. Asegúrate de elegir la que mejor se adapte a tus necesidades y billetera, pero también debes tomar en cuenta que gastar unos pocos dólares por mes en una aplicación que puede ayudarte a ahorrar cientos de dólares por mes generalmente vale la pena.

Recuerda el «por qué»

Elaborar un presupuesto rara vez es divertido. Pero si tienes metas financieras en las que estás trabajando, un presupuesto puede ayudarte a alcanzarlas.

Es importante recordarte a ti mismo por qué haces un presupuesto, especialmente durante las épocas en que no quieres hacerlo.

Por ejemplo, si estás ahorrando para unas vacaciones familiares, pon una foto de tu destino como  fondo de tu computadora. O si estás tratando de eliminar una deuda, haz una lista de las cosas que quieres hacer con el dinero extra que tendrás cuando hayas pagado tu último préstamo.

Independientemente de la razón por la que hagas el presupuesto, recordarte la razón por la que comenzaste puede ayudarte a mantenerte concentrado.

Lo más importante: un presupuesto te ayuda a ahorrar más dinero

Un presupuesto puede ser una poderosa herramienta financiera, pero no funcionará a menos que lo uses. Cuando empieces a hacer un presupuesto, considera varios métodos y herramientas para asegurarte de que tu presupuesto es el mejor para ti. Luego, haz todo lo que puedas para cumplirlo cada mes.

Con el tiempo, es posible que notes que tu situación financiera o tus preferencias cambian. En ese momento, es importante recordar que no estás amarrado a tu presupuesto actual. Siempre puedes cambiar a una aplicación de presupuesto diferente o probar un nuevo método para ver si funciona mejor para ti.

Lo más importante es considerar por qué quieres hacer un presupuesto. Recuerda tus razones para mantenerte motivado.

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